Recordando a mi hermano
Guillermo Fuenzalida Carabantes
Febrero 06, 1956 - Mayo 03, 2005




Su vida en fotos
Leer Libro de Condolencias
Texto de la despedida que escribió Cecilia
Querido Guille:

Hoy tu cuerpo descansa, al fin, de tanto dolor. Eso mitiga en parte nuestra pena.

Tuviste una vida, que como dice tan acertadamente Víctor Heredia, estuvo representada por la palabra CORAJE. Fue nuestra canción. Tu vida, la mía, la de todos está llena de coraje. Este te permitió asumir con entereza tanta hospitalización y dolor.

Este coraje te permitió no decaer, levantarte cada día, que ahora último constituía un gran esfuerzo. Cumplir en el trabajo, cumplir en la casa, llevar cada día a Ernesto al colegio.

Tu partida, que ambos habíamos conversado, se produce antes de lo esperado. Pero tu cuerpo ya estaba muy cansado.

Disfrutamos juntos muchas cosas, entre ellas, la más importante: nuestros hijos.

Ambos llevan tu nombre, son tu continuación en este mundo terrenal.

Te extrañan, Ernesto y Camilo esperaban todas las tardes sus "chubis" con que los regaloneabas, los juegos en la cama, tus caricias, abrazos y besos. Ernesto te espera para dormir, siempre lo hizo contigo. Camilo está hoy preocupado porque no llegarás a comer y dormir. Conversamos que ahora el papá habla, abraza y mira a través de la mamá, que está siempre en su pequeño corazón, en sus ojos, que cuando él hable, ría, corra, llore, su papá estará con él, a su lado siempre.

Te agradezco infinitamente el amor que nos entregaste, la paciencia, la palabra siempre acertada.

Tu mayor preocupación es Ernesto, lo cuidaremos. Tendré que aprender a ser madre y padre. A organizar mi vida de forma que tu presencia permanezca en la casa, que hoy se ve vacía.

Sé que tengo la ayuda de quienes me quieren, y en ellos estará también tu presencia, dándome coraje.

Aquí están hoy la familia, los amigos mutuos, los compañeros de trabajo. Sé que ellos se llevan el recuerdo de este HOMBRE, siempre luchador ante la adversidad, siempre con ganas de vivir, con proyectos para el futuro. Este hombre que trabajó hasta el último día, por necesidad intelectual, como terapia y por necesidad económica también.

Hoy lo importante es tu descanso. Cumpliré tu deseo y las cenizas irán a la mina abandonada que encontráramos un día en esos paseos por caminos que eran sólo huellas.

Iniciaremos el duelo, y, contigo siempre presente, superaremos este momento amargo. Me sobrepondré a tu ausencia física, por los niños, tendré que llegar cada tarde con los chubis de parte de papá.

Sólo me resta decirte que te amo, tanto como ayer, que necesito esa presencia tuya, ahora no física, pero sí en el valor y el empuje.

Hasta siempre compañero y amante, y gracias a los que nos han acompañado.

Y gracias a la vida.

Cecilia
Mayo, 4 de 2005

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